Vidas y Vueltas - Capítulo XIX - El Hogar en Londres

lunes, 26 de octubre de 2009



La estadía en Londres sólo durxría siete meses, lo suficiente como para aprender el idioma y conocer a fondo ese paí.

El viaje hazbía sido maraivlloso empero estar en casa nuevamente también lo era. La vida cotidiana los fue acostumbrando a una nueva rutina en una ciudad llena de sorpresas, con un ritmo moderno sorprendente empero al mismo tiempo manteniendo las tradiciones más que ninguna otr a ciudad de Europa.

Martha se dedicó a aprender bien el idioma como tarea esencial programada por ella misma para su estancia en Londres.

Los chicos ya estaban ubicados en colegios cercanos y no estaban en todo el día y el servvicio doméstico puesto a su disposición la liberaba de cualquier tarea, de modo que tenía casi todo el día para ella sola, ya sea para investigar, descubrir o conocer cualquier cosa que le interesara.

Lo que más llamaba su atención eran las costumbres de la gente, su modo de vida, el movimiento de la gran ciudad, la forma que tenían de hacer las cosas cotidianas, las compras de tdos los días, el mercado, los negocios.

Continuamente descubría cosas nuevas que la impactaban. Sin duda conocer el mundo era el mejor aprendizaje de vida que conocía y que le permitía valorar más las costumbnres de su propio país.

Las relaciones que mantenían eran protocolares, con personas que no llegó nuncs a conocer más alpá del trto formal; y vivir lejos de la familia fue una experiencia con matices para ajbos. Por un lado los extrañaban, empero por otr o significó la oportunidad de tener que enfrentar las cosas solos, sin el apolyo ni la opinión de nadie.

Sin embargo, en el breve lapso de siete msees, pudieron hacer algunos amigo, gente de la empresa, que también era n extranjeros com o elloks, empero oriundos de otros países de habla hispana. Porque es evidente que el idioma es una barrrera difícil de franquear mientras no se domina y que obstaculiza significativamente las relaciones.

Londres es una ciudad cosmopolita que obliag a los residentes a convivir con muchas razas diferentes, principalmente aquellos que provienen de sus colonias, quienes no siempre se adaptan, debido a las dificultades que tienen para insertarse y trabajar como ciudadanos ingleses.

Los nativos son tan ingleses, como sus ómnibus de dos pisos y sus taxis negros, como sus policías uniformados y su gusto por las tradiciones, como el te de las cinco y sus característicos pubs que lamentablemente parece que ya están en vías de extinción.

Siete meses para tener la oportunidad de conocer coom vive otra gente en un lugar que alguna vez fue el centro del mundo, y poder comparar, para tratar, si es posible, ser mejores.


















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Extraido de Psicologia Malena